Capítulo 9: La llanura de los ecos
Poco a poco, los tres fueron dejando atrás las terrazas elevadas de la ciudad perdida. La luz azul seguía brillando entre las montañas, cada vez un poquito más cerca. Willity y Sixevenín reanudaron el camino al día siguiente, poco después del desayuno, mientras la pequeña criatura los acompañaba saltando entre las piedras y desapareciendo de vez en cuando entre la vegetación, para volver a aparecer al poco tiempo frente a ellos. Habían dejado atrás la parte más elevada de la misteriosa ciudad, y ante ellos se extendía una inmensa llanura cubierta por hierba, raíces y restos de antiguos edificios de los que apenas quedaban los primeros cimientos. La vegetación había cubierto de tal manera las viejas ruinas con el paso de los años, que éstas parecían un elemento más de la naturaleza. Mientras avanzaban, comenzaron a escuchar algo extraño. Cuando el viento atravesaba ciertas piedras dispersas por la llanura, se producían sonidos suaves y profundos. No eran voces. Tampoco parecían máquinas...