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Capítulo 9: La llanura de los ecos

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Poco a poco, los tres fueron dejando atrás las terrazas elevadas de la ciudad perdida. La luz azul seguía brillando entre las montañas, cada vez un poquito más cerca. Willity y Sixevenín reanudaron el camino al día siguiente, poco después del desayuno, mientras la pequeña criatura los acompañaba saltando entre las piedras y desapareciendo de vez en cuando entre la vegetación, para volver a aparecer al poco tiempo frente a ellos. Habían dejado atrás la parte más elevada de la misteriosa ciudad, y ante ellos se extendía una inmensa llanura cubierta por hierba, raíces y restos de antiguos edificios de los que apenas quedaban los primeros cimientos. La vegetación había cubierto de tal manera las viejas ruinas con el paso de los años, que éstas parecían un elemento más de la naturaleza. Mientras avanzaban, comenzaron a escuchar algo extraño. Cuando el viento atravesaba ciertas piedras dispersas por la llanura, se producían sonidos suaves y profundos. No eran voces. Tampoco parecían máquinas...

Capítulo 8: La ciudad perdida

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La mañana siguiente al encuentro con el Guardián de la Niebla amaneció tranquila. Las brumas que durante la noche habían inundado la selva comenzaron a retirarse lentamente entre los árboles gigantes, dejando ver senderos cubiertos de hojas brillantes y enormes raíces que parecían extenderse hasta el horizonte. Willity y Sixevenín retomaron el camino poco después de desayunar algunos frutos luminosos que crecían junto a un pequeño arroyo. La luz azul seguía allí, brillando entre las montañas lejanas. Cada día parecía un poco más cercana y, aunque todavía resultaba imposible saber qué era realmente, ambos tenían la certeza de que iban a vivir algo trascendental en este viaje. —Algún día llegaremos —dijo Willity mientras observaba el horizonte. —Eso espero —respondió Sixevenín sonriendo bajo la capucha. Continuaron caminando durante horas. La selva se hacía cada vez más densa y silenciosa, pero poco a poco comenzaron a aparecer cosas extrañas. Primero encontraron una columna cubierta com...

Capítulo 7: El guardián de la niebla

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Después de cruzar las grietas móviles de las montañas del norte, Willity y Sixevenín continuaron avanzando hacia la extraña luz azul que aparecía cada noche entre las nieblas lejanas de S7. Ahora parecía más cercana. No mucho. Pero sí lo suficiente como para que ambos sintieran que realmente podían llegar hasta ella algún día. Las montañas comenzaron a cambiar poco a poco. Los senderos de roca desnuda desaparecieron bajo enormes raíces cubiertas de musgo y la niebla descendió lentamente hasta envolver casi todo el paisaje. Grandes árboles de troncos retorcidos crecían entre las laderas y algunas plantas luminosas se abrían paso entre las sombras como pequeñas estrellas verdes. Ya no quedaban puentes suspendidos ni plataformas antiguas. Aquella zona parecía mucho más salvaje. Y también mucho más antigua. Las montañas del norte desaparecían lentamente bajo la niebla y las raíces gigantescas de la selva. A veces avanzaban durante horas sin escuchar nada más que el sonido del viento entre ...

Capítulo 6: La primera ruta prohibida

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Desde la noche en que ambos observaron aquella extraña luz azul entre las montañas, el joven sixevenciano comenzó a regresar cada vez más a menudo a los caminos elevados del norte. No sabía muy bien por qué. Quizá porque quería volver a encontrar aquella luz, o quizá porque quería volver a encontrar al pequeño Nimbi. Y siempre terminaba ocurriendo. A veces lo veía esperando junto a los antiguos puentes suspendidos. Otras veces aparecía sentado sobre alguna roca elevada, observando las nieblas que cubrían las montañas más lejanas de S7. Parecía conocer aquellos caminos mucho mejor que nadie. Los adultos solían evitar aquellas rutas. Decían que algunos senderos cambiaban cuando las siete lunas aparecían juntas sobre las montañas. También hablaban de grietas móviles, de puentes olvidados y de criaturas enormes que vivían lejos de las ciudades. Puede que muchas de aquellas historias fueran simplemente leyendas, pero aun así, casi nadie se atrevía a cruzar demasiado lejos. Precisamente por ...

Capítulo 5: Los caminos de las montañas de S7

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En S7 existían lugares a los que casi nadie se acercaba. No porque estuvieran prohibidos exactamente, sino porque el viento cambiaba allí arriba. Los antiguos puentes suspendidos entre las montañas eran estrechos y silenciosos, y muchas veces quedaban cubiertos por nieblas luminosas que aparecían sin avisar. Sin embargo, cuando el cielo estaba despejado podían verse desde las ciudades. Grandes caminos elevados atravesaban el cielo entre las montañas vivas del norte. Algunos terminaban en antiguos observatorios. Otros parecían perderse entre las nubes y las luces del horizonte. Los sixevencianos más jóvenes solían detenerse a mirarlos desde las plataformas altas de las cúpulas. Algunos lugares de S7 parecían construidos entre el cielo y las nubes. Y, por supuesto, algunos Nimbis también. De hecho, los más atrevidos, podían desaparecer durante horas y regresaban cubiertos por pequeñas partículas brillantes que nadie sabía explicar. Nunca parecían asustados. Al contrario. Era como si aque...

Capítulo 4: Los cielos de S7

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En S7, mirar al cielo siempre era diferente. Nuestros días no estaban iluminados por un único sol. Sobre el planeta giraban seis, y cada uno bañaba el mundo con una luz diferente. Algunos eran suaves y azulados. Otros teñían las montañas de tonos dorados o rojizos. En ocasiones se podían ver todos al mismo tiempo, y otras aparecían solos. En determinados momentos, dos coincidían sobre las ciudades y las cúpulas proyectaban sombras dobles sobre los jardines. En S7, la luz no llegaba siempre desde el mismo lugar. Por eso los paisajes cambiaban constantemente. Había bosques que solo brillaban bajo ciertas luces y mares que parecían despertar cuando uno de los soles desaparecía detrás de las montañas vivas del hemisferio norte. Pero las noches eran todavía más extrañas. Cuando la oscuridad llegaba, las siete lunas comenzaban a aparecer lentamente sobre el cielo de S7. Las siete lunas de S7 parecían hermanas. Ninguna era exactamente igual a otra, pero todas compartían la misma luz tranquila...

Capítulo 3: Los que observaban en silencio

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Durante mucho tiempo, aquellas pequeñas criaturas siguieron apareciendo entre las ciudades y los jardines de S7 sin que nadie supiera quiénes eran realmente. No parecían peligrosas. Nunca dañaban nada. No interferían en los sistemas ni alteraban el funcionamiento del planeta. Simplemente estaban allí. A veces las veíamos escondidas entre las plantas luminosas de los parques. Otras veces permanecían inmóviles sobre los tejados más altos, observando el cielo durante horas. Cuando intentábamos acercarnos, desaparecían sin hacer ruido. Siembre observaban en la distancia. Pero cada vez eran más. Muchos sixevencianos comenzaron a pensar que aquellas criaturas habían vivido en S7 desde mucho antes que nosotros. Otros creían que habían llegado desde lugares lejanos del universo. Nadie parecía conocer la respuesta. Hasta que un día dejaron de esconderse. Ocurrió cerca de una de las grandes cúpulas del hemisferio azul. Varias de aquellas pequeñas criaturas permanecían quietas junto a los jardine...