Capítulo 4: Los cielos de S7
En S7, mirar al cielo siempre era diferente.
Nuestros días no estaban iluminados por un único sol. Sobre el planeta giraban seis, y cada uno bañaba el mundo con una luz diferente. Algunos eran suaves y azulados. Otros teñían las montañas de tonos dorados o rojizos. En ocasiones se podían ver todos al mismo tiempo, y otras aparecían solos. En determinados momentos, dos coincidían sobre las ciudades y las cúpulas proyectaban sombras dobles sobre los jardines.
Por eso los paisajes cambiaban constantemente. Había bosques que solo brillaban bajo ciertas luces y mares que parecían despertar cuando uno de los soles desaparecía detrás de las montañas vivas del hemisferio norte.
Pero las noches eran todavía más extrañas.
Cuando la oscuridad llegaba, las siete lunas comenzaban a aparecer lentamente sobre el cielo de S7. Las siete lunas de S7 parecían hermanas. Ninguna era exactamente igual a otra, pero todas compartían la misma luz tranquila, como si hubieran nacido del mismo sueño.
Al igual que sucedía con los soles, había noches en las que solo una luna observaba el planeta… y otras en las que las siete llenaban el cielo al mismo tiempo.
Los antiguos sixevencianos decían que cada luna guardaba un recuerdo diferente de S7.
Nosotros nunca supimos si aquello era verdad. Pero incluso los sistemas más avanzados del planeta parecían comportarse de forma extraña cuando las siete lunas coincidían sobre las ciudades.
Era entonces cuando los Nimbis permanecían más tiempo en silencio.
Algunos se sentaban durante horas sobre las plataformas más altas de las cúpulas, observando el espacio sin moverse. Parecía que escuchaban algo lejano que los demás no podíamos entender.
Y había uno en especial.
Un pequeño Nimbi que siempre miraba más allá de las lunas.
A veces desaparecía durante horas para contemplar las estrellas desde los observatorios abandonados del sur. Nadie sabía exactamente qué buscaba allí arriba. Pero muchos comenzaban a pensar que soñaba con algo que no pertenecía a S7.
Con el tiempo, algunos sixevencianos empezaron a preguntarse si existirían otros mundos más allá de los seis soles.
Mundos diferentes.
Mundos lejanos.
Quizá incluso algún planeta cubierto por océanos y nubes azules...



Una historia que cada vez se pone más interesante
ResponderEliminarMuchas gracias, Ana. Esa al menos es mi intención :-)
EliminarMe encantan los capítulos que imaginación tienes soy tú alumna de 3 B
ResponderEliminarMuchas gracias, Irene. Me alegra mucho que te gusten :-)
EliminarNos gusta mucho esta historia a mí y a mi familia. Todas las semanas esperamos una nueva entrega.
ResponderEliminarIrene F
Me alegro mucho, Irene :-)
EliminarMe ha encantado el capítulo 4, sobre todo el Nimbi qué mira con un telescopio. Estoy deseando saber qué pasará. Soy Enzo de 3B
ResponderEliminarMe alegro Enzo. Ese Nimbi es todo un aventurero ;-)
Eliminar