Capítulo 5: Los caminos de las montañas de S7
En S7 existían lugares a los que casi nadie se acercaba.
No porque estuvieran prohibidos exactamente, sino porque el viento cambiaba allí arriba. Los antiguos puentes suspendidos entre las montañas eran estrechos y silenciosos, y muchas veces quedaban cubiertos por nieblas luminosas que aparecían sin avisar. Sin embargo, cuando el cielo estaba despejado podían verse desde las ciudades.
Grandes caminos elevados atravesaban el cielo entre las montañas vivas del norte. Algunos terminaban en antiguos observatorios. Otros parecían perderse entre las nubes y las luces del horizonte.
Los sixevencianos más jóvenes solían detenerse a mirarlos desde las plataformas altas de las cúpulas.
Y, por supuesto, algunos Nimbis también. De hecho, los más atrevidos, podían desaparecer durante horas y regresaban cubiertos por pequeñas partículas brillantes que nadie sabía explicar. Nunca parecían asustados. Al contrario. Era como si aquellos lugares les resultaran familiares.
Por eso muchos adultos recomendaban no seguirlos demasiado lejos.
Decían que los caminos altos podían cambiar cuando soplaban los vientos de las siete lunas. Algunas rutas dejaban de conducir al mismo lugar. Otras parecían aparecer únicamente durante unas pocas horas.
Algunas de aquellas historias tal vez eran simplemente leyendas, pero lo que sabíamos con seguridad es que algunos Nimbis conocían senderos que los demás nunca habían visto.
Un día, el pequeño Nimbi que tantas veces observaba el cielo desde las plataformas altas volvió a desaparecer entre los jardines del borde norte de S7. Aquella tarde cruzó lentamente un antiguo puente suspendido que casi nadie utilizaba ya. No parecía tener miedo, y esta vez alguien había decidido seguirlo...
Era un joven sixevenciano, más pequeño que los demás, cubierto por una túnica de tonos cálidos que cambiaban ligeramente con la luz de los soles. Solía caminar despacio, observándolo todo, como si intentara descubrir secretos escondidos entre las piedras y el viento.
Normalmente casi nadie se fijaba mucho en él, pero aquella tarde fue el único que se atrevió a cruzar el puente detrás del Nimbi, lo cual no pasó desapercibido.
Los demás permanecieron quietos, observando en la distancia.
Desde allí arriba, las ciudades parecían diminutas. El viento hacía sonar las estructuras antiguas del puente y las nieblas luminosas comenzaban a moverse entre las montañas.
Entonces ocurrió algo extraño.
El pequeño Nimbi se detuvo en mitad del camino, y el osado sixevenciano se acercó a él sigilosamente, aunque sin esconderse… Aquel Nimbi estaba mirando hacia un lugar donde no parecía haber nada.
Durante unos segundos, el viento desapareció por completo, mientras ambos personajes contemplaban juntos el horizonte.
Y muy lejos, entre las montañas cubiertas de niebla, apareció una luz azul que nadie había visto antes...



Martin soy de nuevo Irene Escolar de 3 B cada vez se pone más interesante a ver qué pasa
ResponderEliminarGracias Irene. En el capítulo de esta semana seguirán pasando cosas interesantes...
EliminarMartin soy Irene de 3B tienes una imaginacion brutal
EliminarMuchas gracias Irene. La clave es leer mucho y disfrutar con lo que lees... Como os he dicho alguna vez en clase, no hay nada como un buen libro para pasarlo bien y vivir mil aventuras :-)
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