Capítulo 6: La primera ruta prohibida

Desde la noche en que ambos observaron aquella extraña luz azul entre las montañas, el joven sixevenciano comenzó a regresar cada vez más a menudo a los caminos elevados del norte.

No sabía muy bien por qué.

Quizá porque quería volver a encontrar aquella luz, o quizá porque quería volver a encontrar al pequeño Nimbi.

Y siempre terminaba ocurriendo.

A veces lo veía esperando junto a los antiguos puentes suspendidos. Otras veces aparecía sentado sobre alguna roca elevada, observando las nieblas que cubrían las montañas más lejanas de S7.

Parecía conocer aquellos caminos mucho mejor que nadie.

Los adultos solían evitar aquellas rutas.

Decían que algunos senderos cambiaban cuando las siete lunas aparecían juntas sobre las montañas. También hablaban de grietas móviles, de puentes olvidados y de criaturas enormes que vivían lejos de las ciudades.

Puede que muchas de aquellas historias fueran simplemente leyendas, pero aun así, casi nadie se atrevía a cruzar demasiado lejos.

Precisamente por eso, el pequeño sixevenciano no podía dejar de pensar en ellas.

Una tarde, mientras el viento recorría las plataformas más altas de S7, vio de nuevo al nimbi avanzando hacia uno de los senderos prohibidos.

Esta vez decidió seguirlo.

El regreso a los caminos elevados
Algunos caminos parecían cambiar cada vez que aparecían las lunas.

El camino era estrecho y antiguo. Bajo las piedras crecían pequeñas plantas luminosas y las nieblas se movían lentamente entre los puentes suspendidos.

Durante bastante tiempo ninguno de los dos dijo nada. Simplemente caminaban.

A veces el nimbi se detenía para observar antiguos símbolos grabados en algunas rocas. Otras veces parecía escuchar algo que el pequeño sixevenciano no conseguía oír. Hasta que finalmente llegaron a una enorme grieta que atravesaba el sendero de lado a lado.

La roca se había abierto hacía muchísimo tiempo.

Debajo solo podía verse oscuridad.

Algunos fragmentos de piedra flotaban lentamente sobre el vacío, moviéndose despacio, como si la propia montaña respirara. Aquello sí estaba completamente prohibido.

El joven sixevenciano lo sabía perfectamente. Nadie debía cruzar las grietas móviles del norte. Sin embargo, el nimbi saltó al primer fragmento de piedra sin mostrar el menor miedo.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Uno de los fragmentos comenzó a desplazarse lentamente bajo sus pies.

Las grietas móviles
Las montañas del norte nunca permanecían exactamente iguales.

El pequeño sixevenciano dio un paso atrás sobresaltado, pero el nimbi se giró rápidamente hacia él y le señaló otra roca flotante que avanzaba hacia el borde del sendero.

Era como si conociera perfectamente el movimiento de aquellas piedras.

Durante unos segundos, ambos cruzaron el abismo saltando de roca en roca mientras el viento comenzaba a sonar entre las montañas.

Muy abajo, algo enorme se movió entre las sombras. No parecía una criatura agresiva. Pero sí gigantesca. Tan gigantesca que incluso el eco de su respiración llegaba hasta las plataformas suspendidas.

Cuando por fin alcanzaron el otro lado, ambos permanecieron en silencio, intentando recuperar el aliento.

Las siete lunas comenzaban a aparecer lentamente sobre las montañas.

El joven sixevenciano observó entonces al nimbi, que seguía mirando hacia las nieblas del norte como si buscara algo oculto entre ellas...

—¿Cómo te llamas? —preguntó finalmente.

El pequeño nimbi tardó unos segundos en responder.

Willity.

El viento movió suavemente las plantas luminosas que crecían junto al borde del sendero.

—Yo soy Sixevenín.

Por primera vez desde que se habían encontrado, ambos sonrieron ligeramente.

Y aunque todavía no lo sabían, aquel sería el comienzo de muchas otras rutas prohibidas a través de las montañas de S7.

La primera conversación
Aquella fue la primera vez que pronunciaron sus nombres en voz alta.

Comentarios

  1. Martin me encanta el capítulo 6!! Y me encanta la amistad de Sixevenín y Willity!! Deseando ver que haces estos dos juntos.

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    1. Me alegro mucho, Enzo. Seguro que les espera alguna aventura que otra :-)

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