Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como la llanura de los ecos

Capítulo 10: El encuentro en la cima del cielo

Imagen
Escondidos detrás del grueso muro de piedra cubierto de musgo, Willity, Sixevenín y el pequeño Deri apenas se atrevían a respirar. Frente a ellos, en la cúspide de la gran pirámide escalonada, la misteriosa luz azul seguía rasgando el cielo nocturno de S7, iluminando a un grupo de figuras que repetían aquel extraño pero familiar saludo: palmas hacia arriba, balanceándose suavemente, al ritmo de las palabras “Six Seven”.  ​—¿Subimos? —susurró Willity, con los ojos brillando de pura emoción.  ​Sixevenín asintió en silencio, ajustándose la túnica anaranjada. Pero antes de que pudieran dar un paso, Deri soltó un sutil “¡Miiiauu!” y salió disparado hacia arriba, planeando con sus membranas sobre los escalones rotos. Ya no había marcha atrás.  ​Al alcanzar la plataforma superior, la luz azul les envolvió por completo. No quemaba; emitía una vibración templada, casi como si les estuviera examinando. Las siluetas que estaban allí se giraron al unísono. Para sorpresa de los recién...

Capítulo 9: La llanura de los ecos

Imagen
Poco a poco, los tres fueron dejando atrás las terrazas elevadas de la ciudad perdida. La luz azul seguía brillando entre las montañas, cada vez un poquito más cerca. Willity y Sixevenín reanudaron el camino al día siguiente, poco después del desayuno, mientras la pequeña criatura los acompañaba saltando entre las piedras y desapareciendo de vez en cuando entre la vegetación, para volver a aparecer al poco tiempo frente a ellos. Habían dejado atrás la parte más elevada de la misteriosa ciudad, y ante ellos se extendía una inmensa llanura cubierta por hierba, raíces y restos de antiguos edificios de los que apenas quedaban los primeros cimientos. La vegetación había cubierto de tal manera las viejas ruinas con el paso de los años, que éstas parecían un elemento más de la naturaleza. Mientras avanzaban, comenzaron a escuchar algo extraño. Cuando el viento atravesaba ciertas piedras dispersas por la llanura, se producían sonidos suaves y profundos. No eran voces. Tampoco parecían máquinas...